
Después del post que escribió David voy a profundizar en lo que intentaba hablar en mi comentario (que ha quedado bastante cutre lo que quería decir, la verdad). Hace 3 años, en verano de primero de bachillerato, llegó a mis manos un libro llamado "Bienvenido al mundo real" escrito por Sandro Rosell, ex-vicepresidente del F.C. Barcelona. Ha sido un libro que me ha marcado y al que le debo mi interes por estudiar LADE. Hice mías varias ideas que Sandro comenta en el libro, aqui os dejo algunas.
"En muchos sentidos, podríamos decir que la vida es como una maratón. Quien sea capaz de imaginar la carrera, de planearla, de vencer las dificultades y, finalmente, de resistir, ganará. Pero en este caso ganar no significa superar a los demás participantes, sino superarnos a nosotros mismos. Si corremos dos maratones, lo importante será obtener la segunda vez un tiempo inferior a la primera, y si lo logramos, nos sentiremos ganadores al cruzar la meta por más que durante el recorrido nos hayan adelantado cientos de participantes"
"La maratón también nos enseña a entender el éxito o el fracaso en función de nuestras posibilidades. Hay cosas que no podemos conseguir únicamente con nuestra voluntad o sacrificio. No sólo porque pueden impedirlo numerosos factores imprevistos con los que no contábamos, eso que llamamos suerte o las circunstancias, sino también porque todos tenemos limitaciones. Al tratar de gestionar nuestras vidas, los seres humanos hemos de aprender a gestionar los recursos con que hemos llegado al mundo, nuestros talentos y habilidades, por un lado, y nuestros defectos y debilidades por otro. No hemos elegido ni unos ni otros; son el producto de eso que se denomina el azar natural y social. Nadie decide en qué país nace ni su coficiente de inteligencia, ni el color de la piel, ni el poseer determinadas aptitudes. Por lo tanto, no somos responsables de ello aunque sí de lo que hagamos al respecto. Es fundamental conocer nuestras posibilidades para disminuir los efectos de nuestros hándicaps y mejorar el rendimiento de nuestras habilidades. Si infravaloramos nuestros hándicaps, nos veremos abocados a la frustración. Si lo hacemos con nuestras capacidades, seremos presa de la rutina o la insatisfacción. No debemos permitir que ningún handicap adquiera un protagonismo excesivo. Ningún handicap desaparece, pero la fuerza de voluntad puede impedir que alcance proporciones desmedidas y permite potenciar habilidades que no desarrollaríamos en caso de no tenerlo. Así pues, hemos de plantearnos la vida como un reto, entendido como nuestra capacidad de aceptarnos como somos y de sacarle el mejor partido a nuestras condiciones iniciales -lo que dicho sea de paso, nunca es fácil-. En definitiva, lo importante de este reto fundamental no es conseguir los símbolos externos del éxito, como el dinero o la influencia, sino potenciar al límite nuestras cualidades y orientarles hacia la consecución de aquellos objetivos que nos resulten más atractivos y que estén a nuestro alcance."
"Me gusta la forma en que primero Steve Wozniak, el fundador de Apple junto con Steve Jobs, y después Linus Thordwalds, el famoso hacker escandinavo inventor del sistema operativo Linux, han interpretado la jerarquía de las necesidades. Wozniak ha dicho que la felicidad equivale a alimentos, amistad y alegría y Thorwalds, que hay tres cosas imprescindibles para ser feliz: en primer lugar, supervivencia; en segundo lugar, vida social; y por último, entretenimiento. Las tres cosas son claramente equivalentes entre sí: la supervivencia requiere alimentos y los alimentos, dinero; la vida social requiere el reconocimiento y la amistad; y el entretenimiento requiere alegría. Pero eso de estar alegres o entretenidos tampoco parece demasiado facil. Es fácil disfrutar haciendo aquello que hemos escogido hacer, pero escoger no siempre es posible. Sin embargo, lo que sí produce una gran satisfacción es hacer bien nuestro trabajo, sea el que fuere, y nunca hay que rendirse ante la posibilidad de que las cosas cambien para mejor. Siempre surge una oportunidad; la cuestión es no dejarla escapar, se dice. Y eso ¿cómo se hace? No lo sé, pero creo que hay dos principios que pueden ser útiles: nada carece de importancia y nunca se debe dar nada por perdido. Nadie es carne de cañon y todo puede cambiar. Cualquier cosa, por insignificante que parezca, puede tener un valor y, por tanto, hay que ir a por todas"
"Todo lo que hagamos o dejemos de hacer puede acarrear después consecuencias insospechadas tanto como para nosotros, como para los demás. Muchas veces el hecho de acudir o no a una cena, de conocer o no a una persona, puede variar nuestra trayectoria personal de una manera considerable. Por eso, hay que estar siempre atentos. Una vez que elegimos hacer una cosa u otra, se limitan o amplian nuestras posibilidades posteriores. Cada vez que se nos abre una puerta, otra puede cerrarse. Las pequeñas decisiones diarias condicionan de tal manera nuestra existencia que acaban convirtiéndose en grandes decisiones. La libertad, justamente, es la capacidad que tenemos los seres humanos de tomar pequeñas decisiones. Pese a unas condiciones iniciales dadas, no hay nada que nos permita asegurar cuál será el resultado final. Ante cualquier acontecimiento inesperado, ante cualquier contingencia, tenemos que ir a por todas, luchar al máximo y no dar nada por perdido. Si el aleteo de una mariposa puede provocar tan grandes cambios y alteraciones, no hay razón para no confiar en la capacidad de la acción individual, en nuestro esfuerzo y en nuestra voluntad para cambiar las cosas. Si luchamos hasta el final, nadie nos podrá quitar la satisfacción de haberlo intentado"
"Tomar decisiones tanto en la vida personal como en la profesional, no es fácil. Algunos dicen que hay que tomarlas con la cabeza fría, que debemos tratar de ser muy racionales al tomarlas. Otros, sin embargo, piensan que, aunque nos esforcemos, las decisiones se toman con el corazón y que está bien que sea así, porque reflexionar en exceso suele paralizar nuestras acciones. Lo cierto es que lo racional y lo pasional están igualmente presentes en cualquier cosa que hagamos. Por eso me parece más adecuado decir que decidimos con el cuerpo. La frontera entre lo racional y lo pasional no deja de ser una hermosa fábula. A veces alguno escucha no te dejes arrastrar por la pasión, es lo que hacen los animales. Pero eso no es así y sin pasión no hay razón que valga. La pasión es lo que nos mueve a actuar y actuar es lo que nos permite vivir, trabajar, seguir adelante. No hay inteligencia sin acción. De nada nos sirve saber lo que nos conviene hacer si no somos capaces de hacerlo"
Si os habéis leído la txapa, ahora os toca comentar.

1 comentarios:
hitzein izandiazu liburu hortaz. denbore pixkat hartzetanen ea irakurtzen detan
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